En relación con mi mensaje del boletín anterior, recibí un mail que me mencionaba que las cosas no eran tan fáciles como las percibía yo, que la situación estaba muy complicada y que muchas personas para “cuando amaneciera” ya no tendrían trabajo o habrían perdido su negocio.
En relación con la anterior opinión quiero manifestar que sigo pensando lo mismo que manifesté en mi mensaje anterior.
Indudablemente que es mejor vivir en un entorno sin crisis, a nadie le gustan las crisis, pero son etapas, muchas veces inevitables, en la vida de las personas (divorcio) o de las ciudades (terremoto), o de los países o el mundo entero, como la presente crisis financiera y económica que a todos niveles nos deben poner a reflexionar, a cerca de que debemos hacer a diversos niveles como personas, como ciudades o como países para tratar de salir avantes de la problemática y poner las bases para que no se den las mismas condiciones adversas en el futuro.
Tenemos dos opciones encerrarnos en un entorno negativo y pesimista o salir a buscar soluciones. Muchas de las buenas ideas, políticas o actitudes de las personas, empresas y países han nacido en tiempos difíciles.
En estos tiempos podemos adoptar la postura cómoda del espectador, la actitud pasiva de ver las cosas y luego aprobar o criticar, o bien podemos adoptar la decisión de actuar y resolver y además mejorar las cosas.
Después de esta crisis veremos que muchas personas y empresas saldrán fortalecidas con nuevas ideas y estrategias de cómo realizar mejor su actividad.
También después de esta crisis ya no veremos a muchas personas y empresas realizar la actividad que venían realizando.
De cada quien depende si quiere en el futuro, platicar de cómo venció en su entorno esta crisis, que aprendió de ella y como se fortaleció, o bien platicar dentro de algún tiempo como sucumbió en la misma.
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