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Nadie presta ni ayuda más
Por Lic. Alfredo Muñoz Montes de Oca
Esta Institución Bicentenaria, confirma su liderazgo prendario y asistencial en México. Conoce parte de su historia y trayectoria en ayuda del pueblo mexicano. Es sorprendente la labor humanitaria y sin fines de lucro que realiza día a día, por más de 234 años. Y sigue creciendo.
Hablar del Nacional Monte de Piedad es remontarse a la obra de su noble y honorable fundador, Don Pedro Romero de Terreros, Conde de Regla y Caballero de Calatrava, hombre sobrio y justo que dedicó parte de su vida a dirigir las negociaciones emprendidas por su padre y a multiplicar el patrimonio que le fue heredado, constituyéndose en el hombre más acaudalado del Virreinato y tal vez del mundo, quien dedicó gran parte de su patrimonio a la caridad, siendo su gran obra la creación del Monte de Piedad.
Para ello pasó una enorme lista de vicisitudes, hasta que el 2 de junio de 1774 obtuvo del Rey Carlos III de España, previa promoción del Virrey Antonio María de Bucareli, la aprobación para fundar en la Nueva España el Monte de Piedad, a imagen y semejanza del que funcionaba en Madrid España, con una aportación de 300,00 pesos oro. La cédula real expedida en Aranjuez reza: “alabando la generosidad del Conde de Regla, tanto más apreciable –decía- cuanto que era desprendido de todo interés” acogiendo el Rey Carlos III la nueva fundación bajo su Real Patronato. Así, después de múltiples trámites ante la Real Corona de España, con el apoyo de Miguel Páez de la Cadena, Superintendente de la Real Aduana de México, es que el sábado 25 de febrero del año 1775, bajo la supervisión del Virrey Antonio María de Bucareli abrió sus puertas esta magna casa de empeño, con el nombre de Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas de México, instalado en lo que en ese entonces era el Colegio de San Pedro y San Pablo.
La principal inquietud de su fundador era ayudar a las personas a aliviar sus necesidades económicas. De esta forma, el primer empeño fue realizado por Don Francisco Carabantes, quien empeñó un aderezo de diamantes, por el cual le prestaron 40 pesos; el segundo empeño lo realizó Don Manuel Salgado, quien empeñó un cabriolé de raso de brocado azul, por el cual recibió un préstamo de 70 pesos. Ese día se realizaron 22 empeños y se prestaron 575 pesos oro. Carabantes rescató su prenda el 17 de agosto siguiente y dio una limosna de ocho reales; por su parte Salgado lo hizo hasta el 13 de septiembre y dejó una limosna de igual cantidad. Otra inquietud de su fundador fue realizar actividades de carácter piadoso; para ello nombró un capellán, para celebrar misas en sufragio de las almas de los difuntos, y para fomentar en todo lo posible el culto divino, para lo cual se abrió una capilla destinada a tal intento, y dedicada a María Santísima, con la advocación a Nuestra Señora del Monte de Piedad y era obligación del capellán celebrar diariamente ocho misas y anualmente un novenario a María Santísima.
Desde su fundación, se estableció que el Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas no perseguía fines de lucro o remuneración alguna, y que su fomento dependía de la limosna que voluntariamente dieran los beneficiados. Transformándose en breve tiempo, este donativo, en el pago de intereses para el sostenimiento de la Institución, debido a la gran demanda de servicios, sin cambiar en el tiempo su carácter caritativo y asistencial, sin fines de lucro.
De esta forma el Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas, vio pasar la guerra de Independencia, posterior a la cual, cambió su sede al entonces Convento de Santa Brígida ubicado en las calles del Puente de San Francisco y San Juan de Letrán. Y a partir de la Independencia, al romperse el vínculo con España, también hubo una ruptura temporal con el Vaticano, porque el nuevo gobierno mexicano no estaba, según la visión eclesiástica de Roma, en condiciones de heredar las funciones del Real Patronato, que durante siglos, había recaído en la Corona Española y, en función de ello, se transformó la estructura y organización de la Institución y se cambió su nombre a Nacional Monte de Piedad, adquiriendo en diciembre de 1836 las casas 7 y 8 de la calle de Empedradillo, en donde estuvo ubicado el palacio del emperador azteca Axayácatl, en donde fue alojado Hernán Cortés a su llegada a tierras aztecas en el año de 1519, que tras la conquista pasaron a ser propiedad del Capitán español como parte del marquesado del Valle de Oaxaca, que para cuando fueron adquiridos por Nacional Monte de Piedad eran propiedad del duque de Monteleone, heredero de Cortés, y que hasta la fecha es la sede de las oficinas de la casa matriz de la Institución y el más importante centro de operaciones de empeño de todo el país.
El 8 de julio de 1854, López de Santa Ana concedió los privilegios de los establecimientos de beneficencia al Monte de Piedad. Y para el año de 1861, el Gobierno de Benito Juárez decidió eximir al Monte de Piedad del pago de contribuciones, por considerar que se trataba de una Institución de beneficencia.
Entre 1863 y 1864, periodo de la regencia previa a la instauración del imperio de Maximiliano, la situación económica en el país era crítica, por lo que la gente desesperada se agolpaba a las puertas del Monte de Piedad. Ante esa situación Ignacio Figueroa, alcalde de la ciudad, promovió la creación de cuatro sucursales, propuesta que fue aprobada en 1866 por el gobierno imperial.
Asimismo, en 1867 Francisco de Paula Cendejas, Director del Monte de Piedad impuesto por el presidente Benito Juárez, ordenó el cierre de la capilla y suprimió todo oficio religioso en las instalaciones del Monte de Piedad.
El Nacional Monte de Piedad ya había cumplido su primer siglo de existencia, cuando en el gobierno de Porfirio Díaz se determinó que los bienes de la Institución no eran propiedad de la nación, pero su administración debería de contar con un respaldo y vigilancia de las autoridades federales, ya que estaban destinados a un objeto social. Asimismo, en el año de 1879 se aprobó el Banco Nacional Monte de Piedad, a cargo de Mariano Riva Palacio, director del Monte, y recibió la autorización de emitir billetes, llamados certificados de depósito confidenciales. A los dos años ya estaban en circulación todos los billetes de la primera emisión, por lo que se realizó una segunda remesa. Asimismo, obtuvo la autorización para otorgar operaciones con garantía hipotecaria. La incursión del Nacional Monte de Piedad en el ámbito bancario iba bien hasta que la gente comenzó a cambiar los billetes del banco por los pesos fuertes que éstos amparaban. Ante la creciente demanda de dinero en efectivo se ordenó suprimir todo tipo de operaciones que no fueran empeños.
Mediante decretos y leyes del 7 de febrero de 1898, del 7 de noviembre de 1899 y del 23 de agosto de 1904 se estableció un sistema que agrupó a las instituciones con fines asistenciales, dentro de la Junta de Beneficencia, y el Nacional Monte de Piedad obtuvo el reconocimiento formal y personalidad jurídica como organismo de beneficencia privada, lo que le garantizó el manejo de su propio patrimonio.
En julio de 1927 el Presidente Plutarco Elías Calles, publicó el acuerdo que estableció que las funciones directivas del Monte de Piedad recayeran en un Patronato, compuesto por un Presidente, un Vocal y un Secretario. Los dos primeros designados por la Junta de Beneficencia Privada y el cargo de Secretario quedo reservado, como lo señalaban los Estatutos originales, para el descendiente directo del fundador, don Pedro Romero de Terreros. Disposición que se cumple cabalmente a la fecha. De esta forma, en la siguiente década el Patronato ayudó a una mejor administración de la Institución, que comenzó un programa de modernización de sus instalaciones y equipo, así como de expansión de su red de sucursales.
En febrero de 1932 por ministerio de ley, comenzó a funcionar el Departamento Bancario de Monte de Piedad, regido por la Ley de Instituciones de Crédito, pero también por las Leyes de Beneficencia Privada, que regulaban la rama de los préstamos prendarios. De esta forma la Institución comenzó a otorgar préstamos sobre automóviles y abrió otras sucursales en la Ciudad de México y Guanajuato. En esa época el Nacional Monte de Piedad ya gozaba de plena salud financiera y el reconocimiento social de su labor asistencial.
De esa forma es que, como parte de sus funciones asistenciales para las que fue fundado, en 1941 la Dirección de Beneficencia Privada de la Secretaría de Asistencia Pública, que actualmente es la Secretaría de Salud, solicitó la cooperación del Nacional Monte de Piedad, con un donativo de 5,000 pesos para la construcción del Hospital para Enfermos Incurables. Asimismo, realizaba donativos a la Cruz Roja Mexicana, compra de máquinas de coser para ser vendidas, sin utilidad alguna, a familias pobres; pago de gastos de cinco camas en el Hospital del Niño; dotación de una sala de operaciones al Hospital Béistegui; apertura de una cuenta de cheques a nombre de la Campaña contra el Paludismo; donación de sillas, mesas y bancos a una escuela primaria de Tacubaya, entre otras actividades humanitarias y asistenciales.
Posteriormente, el Presidente Manuel Ávila Camacho decretó que las Instituciones de Asistencia de Beneficencia eran de utilidad pública, razón por la cual, la Junta de Beneficencia Privada y el Patronato del Monte de Piedad quedaron bajo la supervisión de dicha Secretaría. Y bajo este esquema de supervisión el Gobierno Federal otorgó al Monte de Piedad la concesión para crear la Compañía Afianzadora Mexicana, S.A. Actualmente corresponde a la Junta de Asistencia Privada para el Distrito Federal la asesoría y apoyo correspondientes.
En el año de 1943 el Departamento Bancario de Nacional Monte de Piedad contaba, además de la casa matriz, con ocho sucursales en la Ciudad de México, una en Morelia y otra en Guadalajara.
En el año de 1945 fue desmembrado el Asilo Agustín García Conde y lo que quedó pasó a formar parte del Monte de Piedad, y a mediados de la década de los cuarenta otorgó un importante donativo a la Universidad Nacional Autónoma de México, para la construcción de Ciudad Universitaria; entregó 150,000 pesos al Gobierno para fines de Asistencia Pública; otro para ayudar a los damnificados de Cosamaloapan, Veracruz, por el desbordamiento del Río Papaloapan.
A la mitad del siglo XX Monte de Piedad, gozaba de finanzas sanas y realizaba sus operaciones de empeño, aliviando las necesidades económicas de la población más marginada del País, y ayudaba a otras Instituciones a realizar sus proyectos y solventar sus requerimientos para cumplir sus fines asistenciales, cuando en el año de 1949 por decreto presidencial se separó el Departamento Bancario de Monte de Piedad para darle una estructura de Sociedad Anónima.
Y fiel a su esencia de servir a los más necesitados, Monte de Piedad dedicaba la primera media hora del día a realizar préstamos prendarios sin interés, hasta por quince pesos a cada persona. Asimismo, en el año de 1957, como parte de sus fines asistenciales y de servicio social repartía diariamente 750 desayunos gratuitos a la gente que acudía temprano a sus puertas.
Para el año de 1960 Monte de Piedad contaba con once sucursales en la Ciudad de México y diez en el resto del país. En esa época se puso en práctica la modalidad de poner las máquinas de coser empeñadas a disposición de los pignorantes, a fin de que pudieran usarlas.
Por muchos años la Institución operó sin contratiempos en su normatividad y operación, y así, en la década de 1990 el Monte de Piedad inició un arduo proceso de capitalización y logró cimentar su patrimonio, a fin de poder cumplir su función asistencial de otorgar préstamos prendarios en las mejores condiciones a favor de sus usuarios, y apoyar a otras Instituciones a realizar sus actividades asistenciales, otorgándoles donativos a más de 450 Instituciones de Asistencia Privada al año. Y de otra forma atender el estatuto original de su fundador, que establece la obligación de que esta Institución adquiera el carácter de permanente y perpetua.
En el año de 1997 el Monte de Piedad modificó sus estatutos para establecer operaciones de préstamos con garantía hipotecaria en la capital del país y el estado de México.
En el año 2002, a inicios del nuevo milenio, Monte de Piedad contaba con ochenta y cuatro sucursales en todo el país, y en el año 2003 terminó con la Institución Standard and Poor´s un riguroso proceso de evaluación de todos los procesos, entre los que estuvo la definición de los factores que incidían en la viabilidad de los proyectos y determinar si éstos eran sustentables a corto y mediano plazo, obteniendo las calificación de crédito a escala nacional e internacional, para plazos cortos, en moneda local y moneda extranjera. La perspectiva de las calificaciones se consideró estable y éstas reflejaron un bajo riesgo de crédito, fuerte liquidez y su importante posición en el mercado prendario. También consideró los buenos niveles de capitalización de la Institución y el hecho de que operaba con un balance libre de deuda. Y este 2008, recién concluido, por quinta ocasión consecutiva, Nacional Monte de Piedad recibió la misma calificación de esta importante firma.
Por otra parte, a partir el año 2002, el Monte de Piedad desarrolló un modelo matemático para la asignación de donativos, en conjunto con el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, el cual optimiza los recursos donados y evalúa el cumplimiento de su aplicación y beneficio de la población marginada a la que se destinan. De esta forma en el año 2004 Monte de Piedad obtuvo de la Asociación Española de Normalización y Certificación AENOR, la certificación del sistema de gestión de la calidad en el otorgamiento de donativos a Instituciones de Asistencia Privada y Beneficencia Privada que presten servicios humanitarios en México, mediante el aprovechamiento de los recursos excedentes provenientes de la labor asistencial prendaria. Destacando entre los sectores vulnerables de la sociedad mexicana asistidos, entre otros, el de salud, educación, nutrición y vivienda.
El crecimiento en el año 2003 fue impresionante, al alcanzar un 26%, respecto del año anterior. En tan sólo 24 meses el Monte de Piedad abrió 50 sucursales más, lo que le permitió estar en 58 ciudades, en 27 entidades federativas. Y en un lapso de 12 años, el H. Patronato autorizó un monto aproximado de 2,396 millones de pesos a favor de los grupos más necesitados y vulnerables del país. En ese año, se atendieron aproximadamente 8 millones de pignorantes, en 14 millones de operaciones prendarias y se apoyó a más de mil Instituciones de Asistencia Privada. Entre ellos el Hospital de Jesús, a quien se otorgó donativos por el orden de 2 millones 500 mil pesos.
En el año 2005 la red de sucursales llegó a 106 en todo el país, otorgando 5 mil millones de pesos en préstamos, a través de la realización de 18 millones, 100 mil empeños.
Para el 2008, la Institución llevó a cabo 22 millones de operaciones prendarias y colocó un préstamo por 17 mil millones de pesos; lo anterior confirma que el Nacional Monte de Piedad, respalda a uno de cada cuatro hogares en el país.
Año tras año, y mes con mes el Honorable Patronato del Nacional Monte de Piedad revisa las tasas de interés bancarias y las que cobran las diversas casas de empeño en sus operaciones, a fin de estar seguros de que Monte de Piedad cobra la tasa de interés más baja.
Nacional Monte de Piedad, es una Institución de Asistencia Privada, que se rige por sus Estatutos vigentes y es gobernada por un Patronato, que ha adoptado un modelo de gobierno corporativo, que día con día se moderniza adoptando las mejores prácticas internacionales, en beneficio de sus usuarios, instituciones asistidas, clientes y empleados, en vista de un mercado cada vez más competido, buscando satisfacer las necesidades de sus usuarios con servicios de calidad y calidez, buscando su confianza y lealtad, como el líder histórico por más de 234 años en el mercado prendario de nuestro país.
Recopilación de Investigación y Textos del Nacional Monte de Piedad, I.A.P.
Lic. Alfredo Muñoz Montes de Oca
Subdirector Hipotecario
amunoz@montepiedad.com.mx
Asociado AMPI, Sección Ciudad de México
Secretario del Consejo Nacional de Directores de AMPI
mjbienesraices@hotmail.com
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