En 1519, los españoles llegaron a México y como vieron que había muchas riquezas vegetales, animales y minerales y ellos querían conquistar nuevas tierras para España, iniciaron una guerra terrible que terminó con muchas vidas y desafortunadamente con todas las culturas indígenas que existían.
Hernán Cortés, al mando de los españoles había empezado su conquista desde Veracruz, pero su meta era llegar a la gran Tenochtitlán, que controlaba a las demás culturas y en donde se suponía había grandes tesoros en oro y piedras preciosas.
Cortés y sus tropas llegaron a Tenochtitlán en 1521, donde tomaron prisionero y asesinaron a Moctezuma, que era su tlatoani o jefe. Los mexicas estaban muy enojados por todo lo que habían destruido los españoles y por el trato que les daban.
Entonces, Cuitláhuac subió al trono y los mexicas sitiaron a los españoles en el palacio de Axayácatl. Querían mantenerlos ahí hasta que murieran de hambre y sed.
Después de varias semanas de batallas, los españoles ya no tenían alimentos y Cortés decidió que lo mejor era retirarse de Tenochtitlán. La huída tenía que ser muy cuidadosa para que los mexicas no se dieran cuenta. Construyeron puentes portátiles de madera para poder atravesar los canales y Cortés les dio a cada uno de los soldados una parte de oro y plata que les correspondía y a la medianoche del 30 de junio de 1520, salieron del palacio en absoluto silencio para no ser descubiertos.
Todo iba bien hasta que una anciana que tomaba agua en un canal los descubrió y gritando fuertemente avisó a los mexicas que los enemigos estaban huyendo.
El ejército español fue rodeado de inmediato y atacado cuando estaban en la calzada Tacuba, murieron cientos de españoles e indios aliados. Fueron despojados del oro que llevaban, algunos murieron ahogados por el peso de las joyas.
Ante el ataque de los mexicas enfurecidos, murieron más de la mitad de los soldados de Cortés por lo que tuvo que abandonar la ciudad. Al llegar a Tacuba, se sentó debajo de un gran ahuehuete, conocido como el "árbol de la noche triste" y Cortés lloró por la derrota, por sus compañeros muertos y por el coraje de haber perdido la batalla.
Los españoles abandonaron la ciudad y llegaron a Otumba en donde se llevó a cabo otra batalla, pero cuando los mexicas estaban a punto de derrotar nuevamente a los españoles, Cortés logró quitarles su estandarte, lo que significaba según una tradición, que el ejército estaba vencido. Así, los españoles ganaron esta batalla.
A pesar de que esa noche los mexicas ganaron la batalla, los españoles escaparon y se refugiaron en Tlaxcala, en donde tenían grandes aliados tlaxcaltecas, totocanas, cholultecas y huejotzincas y prepararon un plan para reconquistar Tenochtitlán.
|