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Por Marywin Evans | Marzo 2009
Pareciera que lo que se considera buen diseño es puramente subjetivo. Un cliente rechaza cualquier casa con muebles de la provincia francesa. Otro sólo estará interesado en interiores ultramodernos. Y siempre está el que tiene una lámpara en forma de pierna en su sala.
Según Attila Lawrence, directora del programa de arquitectura de interiores de la Universidad de Nevada en Las Vegas, existen principios básicos para un buen diseño de interiores que no pasan de moda aunque el gusto algunas veces parezca arbitrario y muy cambiante.
El tener estos tres principios básicos de diseño más la funcionalidad en mente te hará capaz de ayudar a los vendedores a optimizar el atractivo de su casa y a los compradores a ver más allá de la alfombra vieja o de la mala distribución de los muebles para ver el potencial de una habitación.
1. Balance
El balance significa utilizar muebles y otros objetos para hacerlos parte de un arreglo más o menos igual en peso visual para que una área complemente a otra de forma armoniosa. Quizá la forma más fácil de alcanzar un balance es a través de la simetría, en donde un lado de la habitación iguala exactamente al otro. Está balanceado pero también es formal, explica Lawrence, lo que quizá no sea la apariencia que atraiga a un comprador específico.
El balance también puede ser asimétrico, con un mueble de gran tamaño compensado con varios muebles u objetos más pequeños. “Lo que se busca es lograr una sinfonía visual en donde cada nota que sea apropiada a la función de la habitación y que nada distraiga; es como una gran composición musical”, dice Lawrence.
2. Armonía
La armonía en una habitación ocurre cuando todas las partes del arreglo, desde los muebles a los accesorios y hasta el color de las paredes, se combinan para crear un todo agradable. Una forma fácil de lograr armonía es a través de la repetición, en el color, textura o forma. Así que una silla verde puede hacer eco en las cortinas verdes y en cojines verdes en el sofá. Sin embargo, la repetición no significa necesariamente duplicar. Puedes cambiar las intensidades del color, por ejemplo de un tono profundo a uno más claro y seguir logrando un sentido de repetición.
Pero no exageres; demasiada repetición puede hacer que un cuarto se sienta predecible y aburrido. “La orquestación de elementos relacionados nos ayuda a entender y conectar objetos en relación al espacio. Sin esa conexión, parece que le falta un sentido de unidad al espacio,” dice Lawrence.
3. Énfasis
Toda habitación bien diseñada necesita un punto de atención ya sea una chimenea, una vista increíble enmarcada por una ventana irresistible o un cuadro impactante, para guiar la mirada al espacio. Los espacios grandes pueden necesitar varios puntos de énfasis.
“El contraste entre lo que se enfatiza y lo que no es lo que crea interés en un espacio. Sin un punto central, no existe un lugar en donde descanse la vista y el interior parece poco interesante”, y “con un punto central, puedes responder inmediatamente a la estética de un espacio interior”, dice Lawrence.
4. Funcionalidad
En una casa, la frase “la forma sigue a la función” hecha famosa por el arquitecto Louis Sullivan, debe ser una regla de oro. Una habitación en donde los niños juegan y se reúne la familia necesita muebles con tela duradera, una distribución con espacio para juguetes o para hacer tarea, y estilos relajados en los muebles para cumplir con todas las funciones de la habitación.
“Todo en un espacio dado deberá ser apropiado para apoyar la experiencia de lo que sucederá ahí”, dice Lawrence.
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