Por Bob Hunt
En la reciente junta anual de gobierno de la National Association of Realtors (Asociación Nacional de Corredores de Bienes Raíces), que se llevó a cabo en San Diego, la Junta Directiva adoptó una recomendación para extender su ya existente apoyo a iguales oportunidades para incluir su aplicación con respecto a la orientación sexual. El texto exacto de esta moción fue: “Que la política existente de NAR en cuanto a iguales oportunidades de vivienda sea enmendado para incluir la oposición a la discriminación basada en la orientación sexual.”
La recomendación llegó a los Directores por Equal Opportunity-Cultural Diversity Committee (Comité de Diversidad Cultural e Igualdad de Oportunidades). Esta recomendación pasó de manera unánime al comité y a la Junta Directiva. No hubo oposición hablada. De hecho, en el comité un número frecuentemente apasionado habló en su favor. Además, como razón fundamental que se presentó a la Directiva se puntualizó que “La administración de Obama ha señalado sus intentos por anunciar propuestas asegurando que los programas de vivienda HUD están abiertos a todos sin distinción de orientación sexual o de identidad de género.”
Durante muchos años NAR ha tenido dentro de su Código de Ética (Artículo 10) una política de vivienda justa que medianamente refleja la ley federal en el Fair Housing Act (Acta Justa de Vivienda). “El corredor de bienes raíces no negará servicios profesionales iguales a ninguna persona por razones de raza, color, religión sexo, discapacidad, status familiar o país de origen.” Una política similar, dentro del mismo artículo, prohíbe la discriminación en “prácticas de empleo de bienes raíces.” Esto no encaja exactamente dentro de la ley federal ya que el código Realtor no consigna la discriminación por edad.
También es cierto que existen jurisdicciones locales y estatales con más reglas anti-discriminatorias en expansión. Algunas ya tienen leyes con respecto a la orientación sexual. Por otra parte, no está claro que el código Realtor pueda tratar el concepto “discapacitado” tan ampliamente como lo han hecho algunos cuerpos judiciales y legislativos. De todos modos, en su mayor parte, el código del corredor es una estrecha aproximación de la ley en cuanto a discriminación se refiere.
Mientras no se especifique en las acciones de la Junta Directiva, la adopción de esta recomendación llevará, probablemente a un cambio específico en el Código de Ética para que incluya una prohibición contra la discriminación basándose en la orientación sexual. Probablemente también, tal prohibición cubrirá tanto la provisión de servicios profesionales como las prácticas de contratación de corredores. En su momento, esto llevará a una nueva capacitación tanto a nivel local como dentro de compañías individuales.
Sería ingenuo pensar que todos los miembros de Realtor acepten de la misma manera esta nueva política. Sabemos por las noticias y por el escrutinio nacional que a través del país hay divisiones muy profundas sobre tales asuntos. El hecho de que no hubiera voces que se opusieran a las reuniones del NAR, no cuentan probablemente toda la historia.
Tampoco fue nada fácil adoptar políticas anti-discriminatorias con respecto a raza y religión. Hacerlo fue inquietante para muchos. Los cambios, todos lo sabemos, pueden ser dolorosos, pero también pueden serlo para el objeto de discriminación.
Bob Hunt es un director de la National Association of Realtors (Asociación Nacional de Bienes Raíces) y es autor del libro “Real Estate the Ethical Way”(La forma Ética del Bien Raíz), recientemente publicado. Es graduado de Princeton con un grado de maestría de la UCLA en Filosofía. Hunt ha servido como U.S.Marine (marine de los Estados Unidos), presidente de la asociación Realtor en South Orange County (condado de Orange del Sur) y director de California Association of Realtors (Asociación de Bienes Raíces de California) y es ganador del premio Realtor.
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