Los Mexicanos estamos hoy inmersos en un debate nacional sobre el Paquete Fiscal y las iniciativas que presentó el presidente Felipe Calderón después del 3er. Informe que rindió a la nación el pasado 2 de Septiembre desde Palacio Nacional.
La nación mexicana y los propios mexicanos en su conjunto no nos equivocamos el 5 de julio cuando en las urnas le dimos nuestro voto al PRI, voto que sólo tiene sentido al “interpretar correctamente el mandato conferido”, hoy el PRI tiene una enorme responsabilidad de frente a todos los mexicanos.
En septiembre de 2007 fui invitado como ponente en un foro que se realizó aquí en Cancún, sobre la Reforma Fiscal, particularmente sobre el IETU (Impuesto Empresarial a Tasa Única), a éste foro asistieron la presidenta del Partido Revolucionario Institucional, hoy diputada Beatriz Paredes Rangel, el Gobernador de mi estado el Lic. Félix Arturo González Canto, el entonces presidente de la Comisión de Hacienda en la Cámara de Diputados Jorge Estefan Chidiac, entre otros legisladores, señaló con precisión este hecho ya que en ese entonces en el marco de este evento representé la posición de AMPI Cancún sobre este tema en lo particular, mi opinión desde entonces no ha variado, lo que si cambio y que fue señalado en mi ponencia fue la gravedad de la crisis y del enfermo: México.
En septiembre de 2007 ya existían condiciones “serias” de vulnerabilidad económica mundial, ya existían datos de desaceleración en las principales economías, ya se dibujaba un escenario de crisis alimentaria por la alta demanda de alimentos de las economías emergentes de Asia (particularmente China), también había datos suficientes sobre el desempeño de la economía de Estados Unidos, economía de Post Guerra con Irak. En el caso de México, ya sabíamos todos los mexicanos que PEMEX estaba colapsado por falta de inversión. Todo ello ya lo sabíamos.
En ese momento aún no quebraban los principales bancos y mercados financieros en el mundo, “había una calma que presagiaba tormenta”, el anuncio de las autoridades Mexicanas era que se requería una reforma fiscal de fondo ya que México “recaudaba” muy poco en términos del PIB y que los países desarrollados pagaban mucho más, es decir; los Mexicanos pagamos muy poco…
En la citada ponencia señalé con toda precisión que México estaba enfermo, cuya enfermedad no era estructural sino de fondo, que el IETU no eran la solución, por el contrario se requería en primer término reconocer que México es un País muy caro en términos del Costo País, en el que teníamos que reducir el Gasto Corriente, traducirlo en inversión en infraestructura, es decir, se tenía que entrar a las entrañas para reconvertir a México, que no había tiempo, que el IETU eran como aceite de resino para un enfermo de diarrea, señalé que PEMEX se agotaba, que las empresas Públicas PEMEX, CFE, LYF…
Todas requerían una reconversión ya que se corría el riesgo de perderlas por improductivas, que los precios de todos los energéticos eran muy altos que agravaban aún más el Costo País, sumado a la transferencia neta de recursos que hacemos todos los días la sociedad Mexicana a Monopolios-Oligopolios tanto públicos como privados, que trae como consecuencia mayor costo País. Entonces los mexicanos pagamos un 11 por ciento del PIB como impuestos directos y otro tanto igual vía precios, (los precios de los servicios públicos y privados en México son los más caros de los países que pertenecen a la OCDE) lo que nos convierte en una economía “cara e improductiva” sujeta solamente por el precio de la mano de obra relativamente “barata” pero no calificada, que además correríamos el grave riesgo de perder empleos al agotarse las fuentes de Inversión productiva y por tanto se generaría más pobreza.
También señalé en términos coloquiales que los empresarios mexicanos evidentemente nos adaptaríamos como las cucarachas al DDT (efecto cucaracha), que lo que suponía en materia impositiva era sencillamente restarle liquidez a las empresas, vía gravando el flujo de efectivo (IETU), que el resultado sería más contracción económica y una severa caída en el bienestar de los mexicanos.
Ese día la presidenta del PRI, hoy Diputada Beatriz Paredes en su intervención dio contestación a mi ponencia señalando que en el PRI se tomarían las decisiones responsables que México demandaba, que el paquete fiscal (en ese entonces 2008) sería tomado como una oposición responsable que le darían un voto de confianza al presidente Calderón.
Cabe señalar que el PRI actuó en congruencia “política” (voto a favor de la reforma citada) con ser una oposición responsable sin embargo esa congruencia política no necesariamente es congruencia económica. Al día de hoy, conocemos lo que pasó, la mayor contracción y crisis económica de las últimas ocho décadas a nivel mundial, la peor caída en México del PIB -12 por ciento y el aumento significativo de la pobreza (se añadieron seis millones de personas a la pobreza alimentaria para llegar a 20 millones y 50 millones en pobreza extrema) sin precedente...
Entonces, se propone el Paquete Fiscal Económico 2010 que incluye incremento de impuestos para “combatir” la pobreza, la desaparición de entidades públicas (SRA, SECTUR y otras) a efecto de reducir el costo, y reitero dedicar estos recursos a combatir la pobreza; valdría la pena analizar nuevamente el tema. De manera central la propuesta es incrementar impuestos indirectos al consumo en un dos por ciento, gravar de manera directa servicios como telefonía, internet etc. Vaya nuevamente lo mismo pero dicho de otra forma: más costo país.
No hay que ser doctores en economía para señalar que es un mal diagnostico de la economía y peor aún, una mala prescripción al enfermo, en este caso: México. Mal diagnostico porque lo que México no tiene en éste momento es consumo y se requiere alentarlo para reactivar la economía, mala medicina con un incremento en Impuestos ya que se colapsará más la economía.
Mala medicina el enviar un decreto al Senado cancelando para el 2010 a la Secretaria de la Reforma Agraria (SRA), ya que el 72 por ciento del Territorio Nacional es Ejidal (precisamente donde se concentra la pobreza), los ejidos del país no están regularizados, es decir; los ejedidatarios son dueños de su tierra pero sin título, la reforma de 1992-1993 dotó de “propiedad” pero no en pleno dominio y el proceso de regularización es totalmente insuficiente, por tanto genera más pobreza, pobreza estructural.
Medicina mala también al cancelar a la Secretaría de Turismo pues desalentará las inversiones en éste sector, generará una desorganización al punto que los principales destinos turísticos de México (Cancún, Los Cabos, Ixtapa, Huatulco y la Riviera Nayarit) podrán quedar huérfanos ya que en el presupuesto de Sectur está incluido el presupuesto de Fonatur y del Consejo de Promoción Turística de México.
Es decir la industria turística que presentaba resultados positivos en las últimas cuatro décadas hasta la crisis de la influenza, ¿le damos una patada en el trasero para dedicar recursos a combatir la pobreza? Perdón pero no entiendo…. me perdí. He señalado reiteradamente que la pobreza no se “combate”, sino que se debe crear riqueza para erradicarla, es decir un ciclo económico continuo y sostenido de Ahorro-Inversión-Empleo-Consumo y Reinversión, que en México con singular facilidad hemos gravado con impuestos todo el ciclo económico desalentando hasta el punto que hoy está colapsada toda la actividad productiva.
El mejor programa para combatir la pobreza se llama: empleo. (No subsidios a programas asistencialistas generadores de más y más pobres). Si economía pura y dura, esa es la realidad, el mundo tiene un modelo que eligió la humanidad para dotarse de bienes y servicios, nos guste ó no el modelo, ya pasó la época de la discusión, terminó cuando se cayó el muro de Berlín, el modelo es la economía de mercado, si de mercado, supone no tener monopolios-oligopolios, cuyo ente regulador es el Estado, no un Estado débil, un Estado a la altura de las circunstancias, con altura de miras.
Es evidentemente que nuestra propia “interpretación a la mexicana” de entender la economía de Mercado no funciona, no sirve. ¿México puede salir de la crisis? Si puede, el tema es ¿Cómo? Dado que ya tenemos algunas décadas (perdidas) haciendo lo mismo como receta económica, lo primero que tenemos que cambiar es de actitud económica, no revolver las cosas políticas, ya nos tragamos varias dosis (fuera de tiempo) de medicinas amargas, por cierto malas y el enfermo no sale por el contrario se está muriendo. No repitamos errores, hagamos de ellos capital de lo que no debemos hacer, eso se llama experiencia histórica.
El cambio de actitud parte de todos los actores políticos y económicos, dando oportunidad a un nueva “Política de Estado- Sistema” que cambie de fondo y de origen el “paradigma económico”. En primer término hacerla muy practica “praxis” para poder hacerla rápido, ya no hay tiempo, el enfermo se está muriendo, no tenemos “ni excedentes, ni recursos”, la economía con una caída del -12 por ciento del PIB, sin empleo, sin inversión, sumado a las diferentes “contingencias” no soporta una década más para ponernos de acuerdo. Un primer paso es no aprobar más impuestos, (ni un peso más) tenemos suficientes y además sumamente complejos.
Es hacer lo contrario, reducir el número de impuestos, de regímenes especiales de imposición fiscal ya que actualmente se ha hecho una especie de queso gruyere, dejando que por los huecos se metan los ratones (que ya parecen canguros), de hecho bajar las tasas impositivas para alentar un mercado interno, pauperizado, sin empleo, bajar las tasas y abatir la complejidad fiscal, sencillo, fácil, pagable por todos sin excepciones.
Cambio de actitud fiscal pasando de la desconfianza mutua y recaudatoria a ultranza a la corresponsabilidad compartida de todos los mexicanos. Fortalecer el muy traído y llevado Federalismo, la realidad de México es que hoy son muchos Méxicos diferentes, impulsando mayores potestades Fiscales con mayor responsabilidad y transparencia a estados y municipios, el 70 por ciento de los Municipios, la mayoría de los estados del país están quebrados y endeudados, tratar a los estados y municipios no como niños ó adolecentes, sino como adultos corresponsables.
Cambio de actitud pasando de gobiernos obesos-burocráticos a gobiernos dinámicos y eficientes. Dinamizar a la Banca de Desarrollo, a la Banca Comercial y a los mercados financieros, privilegiando la Inversión productiva, el capital de riesgo al sector privado para inversión en infraestructura. Hoy tenemos una Banca tanto de desarrollo como comercial totalmente pasiva, ya que la de desarrollo no sirve al desarrollo y la comercial abdicó a su tarea fundamental: la de otorgar servicios financieros a sus clientes porque muy cómodamente sirve mayoritariamente de crédito al gobierno en sus tres niveles con tasas muy cómodas, “sin riesgo relativo”, cobrando excepcionales comisiones y tasas, paradójicamente contribuyendo a profundizar la crisis. Se necesita de un cambio de actitud pasando de una Banca pasiva a una Banca promotora del desarrollo de la inversión productiva.
Adelgazar a los tres niveles y a los tres poderes, no de manera cosmética como se pretende con la actual propuesta que incentiva la pobreza, por el contrario; de manera inteligente en el que se reduzca sustancialmente el costo electoral (el más alto del mundo) y el costo legislativo.
En México tenemos cerca de seis mil diputados desde regidores hasta diputados locales en los 32 estados del país, en sus Congresos locales y evidentemente los 500 que tenemos en San Lázaro.
El tema del número está estrechamente relacionado con el costo electoral, y el Poder Judicial anacrónico, todo a destiempo, el costo Judicial y sus resultados son señaladamente “lentos” propiciadores de una mayor desigualdad social. Se requiere de un cambio de actitud para pasar de una reforma del Estado pendiente a una reforma del Estado real sustantiva, de fondo que contribuya a desinflar el gran costo país que tenemos cargando como una gran lapida, que drena día a día, con la posibilidad de un modelo real de desarrollo y de inversión productiva.
El gasto corriente de México creció en los últimos 10 años como nunca en su historia, dilapidamos los recursos disponibles en pagar el muy alto Costo País, no aprovechamos la oportunidad histórica de “invertir” en infraestructura, la inversión neta de capital es muy escasa en proporción del gasto corriente. Infraestructura pública y privada postergada, por privilegiar el gasto corriente, por ello el hambre de aumentar la “recaudación” para solucionar en el muy corto plazo el flujo de recursos ¿para volverlos a dilapidar?La dinámica que han adoptado las economías del mundo que han interpretado correctamente el “momento” es exactamente “invertir” incluso con déficit, en Infraestructura sólida, privilegiando la Inversión y no el gasto. México puede y tiene que cambiar, ese fue el mandato de los mexicanos el pasado 5 de julio, estoy cierto que de la “interpretación correcta” es una extraordinaria posibilidad del actual “Debate Nacional”, saldrá políticamente vencedor el partido político que adopte las medidas urgentes, necesarias para darle curso a una “política de Estado” sólida, no generadora de más pobreza, orientada al crecimiento sostenido, impulsora de empleo productivo, sólida y competitiva, eliminando costos de monopolios-oligopolios públicos y privados, sólida y fortaleciendo todas las regiones del país, solida y potenciando el capital humano, la capacidad de todos los mexicanos, solida y justa en la distribución equitativa de los recursos, generadora de bienestar.
Soy un convencido de que México y todos los mexicanos lo podemos hacer.