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Por C.P. Manuel Velásquez
Consciente de que ya en unas cuantas semanas hemos de tener la oportunidad de volvernos a encontrar en Morelia, para celebrar nuestro XXXVIII Congreso Nacional; ha venido a mi mente el recuerdo de la plática que tuve en el camión durante el trayecto de regreso de Palenque a Villahermosa con un entrañable amigo miembro de NAR, la plática se trataba respecto a lo comparable entre AMPI y NAR.
La recuerdo con agrado y cariño, porque recuerdo haberle manifestado (quizá con un poco de desencanto) la diferencia tan significativa entre NAR y AMPI a lo que me respondió en forma sencilla y con honradez absoluta; “Manuel, tú no te imaginas lo mucho que nosotros NAR les reconocemos a ustedes por lo logrado hasta ahora y ojalá pudiesen darse el tiempo para que si pretenden hacer comparaciones, vean lo que nosotros habíamos logrado cuando celebrábamos nuestros primeros cincuenta años… Pero mejor no lo hagan para evitar soberbia y exceso de confianza, más aún cuando ustedes hasta ahora no han logrado ni siquiera oficialmente el reconocimiento de su gobierno, pero lo mas destacable es que sin ninguna obligación se someten a unos Estatutos y a un Código de Ética y eso no se imaginan el valor moral que representa”; hasta aquí la cita.
Lo anterior igualmente me trae a la memoria lo que supuestamente dijo Albert Einstein: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.”
¿Si
tú fueras el responsable de los destinos de México, o de tu estado o de
AMPI, estarías contento con la participación, el trabajo y compromiso
de un funcionario, colaborador o Asociado como tú?
Conclusión:
Vale la pena seguirnos exigiendo ser mejores día con día, pero a la vez, debemos darnos espacio para no generar frustraciones y sin duda lo lograremos en la medida en que reconozcamos nuestras oportunidades, nuestros valores, nuestros años de existencia, pero también habremos de aceptar nuestras limitaciones y amenazas y con base a todo ello, trazar un plan para un futuro a largo plazo; evitando la tentación de encajonarlo para que se realice en un solo año; sino que para su realización se prevean cambios de estafeta que le den continuidad a lo realizado y si es necesario emplear uno, dos años o los que se requieran, pero determinando las metas a cumplir durante los mismos, por lo que deberá prevalecer (eso sí) el compromiso de su realización. Este plan deberá sin duda ser incluyente, por lo que deberá contar con el compromiso de todos y cada uno de nosotros… ¿no crees tú?
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