Por Lic. Juan Pablo Mirabent Pizarro Suárez
Las últimas semanas como debate de la agenda económica y financiera nacional ha estado el tema de la participación del gobierno de los Estados Unidos en la posición accionaria de Citigroup, evidentemente este debate se da en función de que Citigroup es “propietario” de Banamex en nuestro país, esta participación del gobierno norteamericano es el resultado de un “rescate” al sistema financiero, el debate se ha centrado en la “soberanía” de México y en la ley.
Durante la 72ª. Convención Bancaria que culminó en Acapulco, sin más pronunciamientos que dar por terminado el debate de Banamex y la soberanía, la ley creó y es importante hacer algunas reflexiones de importancia y que tienen que ver con este tema.
Hoy ante la globalidad, aunque a muchos no les guste el tema, las fronteras cada vez son más débiles, más tenues. Considero que en pleno siglo XXI hay ciudadanos del mundo, ciudadanos globales, las distancias son más cortas, las comunicaciones más fluidas y los temas más comunes.
La Inversión Extranjera es deseable simplemente por ser inversión, no por ser extranjera, la inversión debe ser tratada de igual forma y fondo, es decir; las mismas cualidades tiene los recursos privados que los públicos con diferente orientación en cuanto a el cálculo de la rentabilidad.
Finalmente el límite común de todas las inversiones es la Ley.
En el tema inmobiliario, la Ley está imponiendo límites no deseables en México, de hecho complica las inversiones tanto las nacionales como las extranjeras.
Es de puntualizar un tema de la inversión extranjera que le daría a nuestro país una ventaja comparativa adicional y que en la práctica únicamente está generando costos innecesarios de “trámite”.
En concreto, me refiero a las adquisiciones de inmuebles en las fronteras y costas de nuestro país, en la práctica está sucediendo algo por demás “curioso”.
La práctica común es cuando un extranjero desea comprar un inmueble se compra éste a través de un Fidecomiso Bancario, operando el Banco como Fiduciario, la figura pareciera la adecuada de acuerdo al Derecho Romano, (Fiducia en el Imperio Romano era un Patricio “con derechos” que prestaba su nombre para que los plebeyos pudieran realizar operaciones con bienes únicamente reservados a los patricios, por una cantidad de dinero líquido como renta del nombre).
El Fiduciario entonces administra la propiedad (documentos) mientras el extranjero es propietario del inmueble con un límite de tiempo de hasta 50 años, lo “curioso” es que también hoy los bancos están en manos de extranjeros. (Incluso de sus gobiernos).
La Banca Nacional ha pasado a raíz de la crisis bancaria del 94 paulatinamente a manos de extranjeros, quien además está administrando la propiedad de extranjeros en nuestro país, de manera institucional y si bien regulada, pero al fin y al cabo ambas partes extranjeros.
Sin el ánimo de razgarnos las vestiduras en los temas de soberanía nacional, la realidad se impuso y el quitar el “candado” beneficiaría sin duda el desarrollo de todos los destinos y regiones de nuestro país, universalizando la ley de igual forma para todas las inversiones, creando de manera simultánea certidumbre jurídica real.
Es tiempo de estar acorde con nuestros tiempos, la realidad se nos impone y nos arrebata la gran posibilidad de ser una nación libre y desarrollada.
México es un país pobre y requiere de inversiones, el sector inmobiliario ha mostrado durante la última década una oportunidad de desarrollo ya que es multiplicador de beneficios y crea mejores condiciones de vida a los mexicanos.
La soberanía nacional hoy no es un tema de fronteras tenues, no es un tema del discurso retorico abrazado de la Bandera, es un tema de riqueza y pobreza, mientras más pobres más dependientes, menos soberanos, mientras más ricos menos dependientes, más soberanos y libres.
México pleno…
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