Por Lic. Juan Pablo Mirabent Pizarro Suárez.
El Senado de la República aprobó la Ley de Extinción de Dominio como un instrumento que combate la delincuencia, misma que lo mexicanos conocemos a partir de la controversia mediática que se dio particularmente entre el PAN y el PRI, pronto será Ley una vez que se apruebe en la Cámara de Diputados y el Poder Ejecutivo la publique y surta los efectos constitucionales.
“La extinción de dominio se aplicará a los bienes que sean instrumento, objeto o producto del delito, o que hayan sido utilizados para ocultar o mezclar bienes producto de actos ilícitos”.
Bien, por el esfuerzo por combatir la delincuencia.
Sin embargo vale la pena revisar la Ley que crea el Dominio, es decir partimos de un orden constitucional y me refiero particularmente al Artículo 27 Constitucional.
Sin duda es controversial el Origen del “Dominio” ya que históricamente, México desde la constitución de 1857, pasando por las Leyes de Reforma, la Revolución Mexicana y la Reforma Constitucional de 1991-1992 ha cambiado sistemáticamente de la “forma” de crear el Dominio Real de las propiedades.
Estas plataformas de “Creación de Dominio” han generado verdaderas distorsiones, controversias, (una revolución mexicana), hoy juicios agrarios y sin duda inseguridad jurídica en la tenencia del principal “Dominio”: La tenencia de la tierra.
La historia contemporánea de México está ligada a la tenencia de la tierra, señaladamente es el principal “acto de dominio”, el reparto agrario y el crecimiento poblacional ha traído como consecuencia los procesos de “regularización”, pasando la tierra a “Pleno Dominio”.
El uso del territorio y las consecuencias del destino del mismo son el factor fundamental del crecimiento y desarrollo de México, y evidentemente en estas distorsiones se centra la riqueza o pobreza del pueblo de México.
Hoy, no basta tener tierra, lo importante es tenerla en “Pleno Dominio” por tanto sería deseable una “Ley de Creación de Dominio Pleno”, tomando en consideración que todo el territorio se encuentra en proceso de “regularización”.
Por demás es de comentar que los principales “fraudes” inmobiliarios se dan hoy, en la venta de predios no regularizados y que seguramente no están contemplados en los planes de ordenamiento territorial y por tanto no tendrán infraestructura.
Y normalmente estos asuntos se convierten en temas “políticos” particularmente electorales, ya que la “presión” social que generan los asentamientos irregulares son carne de cañón en las campañas políticas. (Con la promesa de ser regularizados).
Solución por tanto complicada, intervienen en ella todos los órdenes de gobierno y en los tres niveles, es decir es un asunto no resuelto del Estado Mexicano.
La creación de patrimonio y por tanto de riqueza parte del supuesto de poder cuantificar de manera personal los bienes que posee una persona, los bienes reales son los que parten del “Dominio Pleno”, es por ello que el 50 por ciento ó más de la población mexicana es pobre porque es muy difícil cuantificar sus bienes ya que no están “regularizados”, probablemte tengan la “posesión” pero esta no es cuantificable porque no es un derecho real.
México, ocupa el lugar 14 del ranking mundial en extensión territorial con dos millones 100 mil 380 km2 y en población ocupamos el lugar 11 con poco más de 109 millones de mexicanos, es decir, cada mexicano podría ser propietario en “pleno dominio” de 54 Km2 del territorio, la lógica indica que no tendríamos que ser pobres, pero lo somos, no hemos auto impuesto el paradigma de ser pobres en un país rico.
El pleno desarrollo supone por tanto un proceso deliberado como política de Estado de “regularización” hacia el “pleno dominio” de la propiedad, desde la propiedad rural donde se concentra la pobreza hasta la propiedad urbana.
La capitalización real de los mexicanos se dará en función por tanto de la “Creación del Dominio Pleno”, el México tradicional y anacrónico debe ser del pasado, el presente y futuro se deberá construir con bases solidas y de pleno derecho.
Hernando de Soto, economista Peruano reseña en su libro “El Misterio del Capital” lo siguiente:
“En fuerte oposición a la popular creencia de que el éxito de un pueblo está determinado por diferencias culturales, De Soto señala que la prosperidad tiene que ver con el sistema legal y los derechos de propiedad. Las naciones desarrolladas alguna vez superaron la informalidad y la extra legalidad y crearon un sistema legal unificado de propiedad, pero en Occidente se ha olvidado que la creación de este sistema es lo que ha permitido utilizar la propiedad para crear riqueza.”
No es un asunto cultural ni de idiosincrasias por ser un país que fue conquistado, simplemente es un asunto no resuelto y por tanto generador de pobreza.
Es un asunto de previo y especial pronunciamiento no al combate a la pobreza, si a los instrumentos jurídicos reales de creación de riqueza, cuantificable.
En eso debemos centrar la discusión política y económica en como los mexicanos en medio de la “crisis” (por cierto ya permanente) como hacemos para generar y crear riqueza a nivel interno, como nos ponemos de acuerdo en los temas fundamentales y trascendentes, partiendo de nuestra realidad de pobreza y marginación.
No podemos perder tiempo, ya han pasado dos siglos completos, esa debe ser la verdadera fiesta del Bicentenario tener la capacidad de generar riqueza a partir de una unificación real y la generación de pleno dominio sobre la propiedad.
Extinguir el dominio para los delincuentes y creación de dominio pleno para los mexicanos que no son delincuentes.
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